Tomates deshidratados en aceite de oliva - Recetas

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¡Hola!

Hacía mucho que no tenía tiempo ni energía para sentarme frente a la computadora a escribir y compartirles recetas y qué mejor que volver con una que causó sensación en cuanto puse las fotos en Instagram: Tomates deshidratados en aceite de oliva.


Pasé estas vacaciones en Italia y vine cargando libros de recetas, el utensilio para hacer las rayitas de los gnocchi, aceite de oliva, vino y… ¡Tomates cherry! Sí. Es que acá donde vivo, en el noroeste de Francia, los jitomates no saben igual, la mayoría son paliduchos y con textura harinosa. Y en Italia, al menos ahora en el verano son como en México, rojos, brillantes, jugosos, dulcecitos, dignos de su nombre en italiano: Pomodoro, manzana de oro. ¡Aw!

¿Qué mejor forma de aprovechar mis jitomatitos viajeros que deshidratarlos y bañarlos con un buen aceite de oliva?

Los tomates deshidratados en aceite de oliva te pueden servir para las ensaladas y especialmente para hacer pesto rojo que puedes comer con pasta o como botana untado en panecitos tostados.

Hacerlos en casa es mucho más barato que comprarlos y el aceite que queda una vez que los comiste todos, lo puedes reutilizar como aderezo.

Pasemos a la receta.


Ingredientes para un frasco:

  • 1 kilo de tomates cherry

  • 4 dientes de ajo sin pelar

  • pimienta entera, 10 piezas

  • aceite de oliva

  • tomillo seco

  • sal

  • azúcar

Además:

  • Charolas/bandejas

  • Papel para hornear

  • Frasco esterilizado, yo usé uno tamaño estándar para mermelada


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Preparación:

- Precalienta el horno a 140’C.

1. Lava los tomates, sécalos y córtalos a la mitad. Necesitas un cuchillo muy bien afilado o un cuchillo con sierra.

2. Acomódalos sobre las charolas previamente cubiertas con papel para horno, con la pulpa hacia arriba.


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3. Corta a la mitad los dientes de ajo sin pelarlos y repártelos en las charolas.

4. Espolvorea un poco de sal, un poco de azúcar y tomillo deshidratado.

5. Vierte un poco de aceite de oliva sobre los tomates.

6. Hornea durante dos horas. Cuando pase una hora, abre el horno y deja que salga todo el vapor, vuelve a cerrar y deja hornear la segunda hora.

7. Abre la puerta del horno, deja que salga toda la humedad.


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8. Apaga el horno y deja dentro los tomates para que se sigan secando en lo que se enfría. Unas dos horas más.

9. Saca los tomates del horno y deja que se enfríen bien. Yo los dejé en la mesa de la cocina toda la noche cubiertos con un trapo seco y los envasé en la mañana.


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10. Pon un chorrito de aceite de oliva en el fondo del frasco, ve agregando los tomates poco a poco, los ajos y las pimientas. Yo fui haciendo como capitas para distribuir todo.

Me sobraron unos cuantos pero ya no valía la pena hacer otro frasco así que me los comí, je, je.

11. Tapa bien el frasco y guárdalo en el refrigerador. Según la receta de base que vi, se conservan varios meses pero para no arriesgarnos, digamos un mes.

¡Que los disfruten!


Aquí están las fotos del aceite de oliva y de la mezcla de pimientas que usé. Que no cunda el pánico, puedes usar simpiemente pimienta negra entera. ¡Buen día!

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